“La Rori”
Hoy os quiero hablar de ella, sí, de “la Rori”. Vivimos en una aldea y desde niñas nos acompañó en nuestras travesuras y nos abrió las puertas de su casa, sin importarle que le abriésemos puertas y cajones, que nos colásemos a la hora de la comida y de la cena… eso sí, nos avisaba cuando iba a dormir la siesta: “neniñas vou durmir a siesta, non faledes moi alto”. Tampoco le molestaba que la llamásemos “fea” o “mala”. Simplemente su bondad le permite ser como es. Con sus historias, nos amenizaba las salidas “al fresco” junto con mis abuelos de Mesiego en las noches de verano de nuestra niñez.
“La Rori”, nuestra vecina y amiga, complaciente y amable. Esa vecina que todo el mundo desearía tener… Pues sí, quiero hablar de ella. Y lo quiero hacer en mi blog porque mi plato favorito para emplatar me lo dió ella, sí, y digo me lo dió porque me lo regaló. Todos diréis que ese plato me lo podría haber dado cualquiera, pero no, cualquiera no me lo daría, me lo prestaría. Es un plato viejo, deteriorado, en el que ella seguía asando sus manzanas en la cocina de hierro. Os aseguro que en él la comida luce diferente. Será porque es un plato regalado desde el corazón.
“Rori”, eres la mejor vecina y al mismo tiempo amiga que tuvimos la suerte de tener al lado de nuestra casa, la casa de nuestros queridos abuelos.
Gracias, “Rori”, muchas gracias… Es un lujo tener lo que no se puede comprar con dinero…
RECETAS RELACIONADAS
“La Rori”
Feliz Navidad!!!
